sábado, 20 de junio de 2009

¿Quién no ha sentido miedo alguna vez en su vida? A veces el miedo es necesario, porque en circunstancias es una señal de advertencia, como en una situación de peligro inminente.
Pero resulta que también sentimos miedo cuando no existe un peligro real; este miedo es producto de nuestra mente. Son estos miedos los que nos impiden crecer y vivir plenamente. La mayor parte de las cosas las cuales tememos suelen no sucedernos. Si tenemos miedo a que nos rechacen muy probablemente no hagamos nada para enfrentarnos a esto, y el resultado será que no nos relacionemos con el otro.
Podríamos preguntarnos: ¿qué nos pasaría si asumiéramos algunos riesgos y nos enfrentáramos a nuestros miedos? Quizá nos daríamos cuenta de que podríamos ser más felices, y hasta experimentaríamos más; en resumen, nuestra calidad de vida sería mejor. Sentirnos valiosos es lo que deberíamos tener como valor supremo, para alcanzar cualquier meta a lo largo de nuestra existencia.
Uno de nuestros retos más importantes es superar los miedos, los propios o los que nos fueran transmitidos, ya que cada uno de nosotros tiene la libertad y el derecho de vivir la vida que elija, y eso significa ser responsable de los actos que llevamos a cabo.
¡Cuantas veces escuchamos decir a nuestros padres, amigos o conocidos: ¡Si hubiera hecho esto o aquello"! ¿Y si en vez de decir hubiera empezamos a decir "hoy decido hacer"? Si hiciéramos lo que realmente deseamos también envejeceríamos, pero no nos arrepentiríamos de lo que hemos hecho. No tendríamos una vida a medio vivir.
Mientras estemos vivos podemos superar nuestros miedos y llevar a cabo nuestros deseos más profundos.
Lo único que puede sanar el miedo es el amor. Los miedos inventados tienen que ver con el pasado y con el futuro; en cambio el amor sólo existe en el presente. El ahora es el momento real que tenemos; el amor es una emoción real y lo es porque se produce en el presente.
La única manera de liberarnos de nuestros miedos es aprendiendo a amarnos a nosotros mismos, y nadie puede enseñarnos cómo; sólo nosotros podemos hacerlo. En última instancia, el amor consiste en liberarnos de nuestros miedos. Lo que podemos hacer es transformar los miedos en sabiduría. ¿Cómo? Enfrentándolos y aprendiendo a utilizar el poder del amor y la bondad para vencerlos.
Quizá la verdadera libertad consista en hacer la cosas que más nos asistan, y esto se constituye un verdadero desafío que podríamos proponernos como meta para alcanzar un VERDADERA FELICIDAD.

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